Meira Neggaz visita a Sololá

Sololá - Diciembre de 2007 

Este otoño, Meira Neggaz, Directora Ejecutiva de ALAS realizó una visita de seguimiento a unas 20 comunidades muy lejanas en donde el programa ALAS de Sololá ha estado funcionando desde hace un año:

“Sería fácil simplemente escribir acerca de la extrema pobreza, quizás la peor que he visto en esa área, era tan evidente. La veías a todo tu alrededor. Al salir de la Carretera Panamericana, entras a una tierra casi olvidada. El viaje por la calle de tierra hacia estas comunidades es agonizantemente lento, incluso para nuestro vehículo con tracción en las cuatro ruedas. En carro tardas más de una hora en llegar a las comunidades a media distancia. La mayoría de habitantes y algunos de los integrantes de nuestro personal, recorren a pie esta ruta, pues sólo tres autobuses hacen este viaje diariamente. Durante nuestra estadía, un hombre que luce de 70 años de edad, pero que probablemente tenga 50, comenzó a caminar rumbo a Nahualá, un viaje que a pie tarda por lo menos cuatro horas.

La mayoría de estas comunidades tiene alguna electricidad, pero la mayoría de hogares no. Se pueden ver algunas letrinas, pero la mayoría de hogares no las tiene. Algunas de estas comunidades simplemente no tienen agua entubada y la población debe ir a recolectar agua en donde la encuentran. Hay poco o ningún servicio de salud y algunos habitantes han tenido que recorrer a pie el trayecto de casi cuatro horas por la montaña cargando en la espalda a pacientes de urgencia para que reciban ayuda en Xela. Las escuelas son a lo más, rudimentarias y la mayoría están dirigidas a estudiantes de la primaria. Pocos estudiantes continúan estudiando en grados superiores. Hay poco o ningún servicio telefónico. Hay poco trabajo en esta área, por lo que hay pocos ingresos. Muchos ganan a duras penas un mísero salario vendiendo los pocos vegetales que cultivan, aunque la tierra en el lugar no es apropiada para cultivo. Las milpas tienen la mitad de altura de las que crecen a una hora de distancia a las orillas de la Carretera Panamericana. Vivamos Mejor calcula que más de 80% de los varones locales tienen serios problemas con el alcohol, lo que es conducente a otros problemas, incluyendo embarazos no deseados, violencia intrafamiliar y más pobreza.

Es fácil concentrarse en esta pobreza o en considerar a los habitantes víctimas. Pero, no deseo enfocarme en la pobreza sino en la esperanza y el valor; vi ambos durante mi viaje. En una comunidad nos reunimos con tres líderes comunitarios. Un hombre, quizá de unos 35 años de edad, integra la comisión local de la salud, misma que fue creada para mejorar la salud de la comunidad. Él me contó que había sido algo parecido a un promotor de la salud y que siempre había estado interesado en planificar su familia. Pero su esposa se oponía a la idea. Tienen cinco hijos. Él siempre traía consigo folletos para platicar acerca de las opciones de planificación con su esposa.  Cuando ALAS comenzó a trabajar en esta área, el hombre escuchó del proyecto y buscó al Educador para platicar una vez más acerca de la planificación familiar. Finalmente, luego de muchos años, la esposa accedió someterse a una ligadura de trompas. El hombre desea ser un modelo a imitar en su comunidad. Él platica de la planificación familiar con los demás y anima a las personas a verlo como un beneficio y no como pecado. Lentamente está haciendo avances y dirigiendo al comité para que apoye nuestro proyecto. Él está agradecido con ALAS por llevar información y acceso a servicios; a mí me dio esperanza.

Y Rebeca me mostró el valor. Rebeca, una jovencita de 16 años de edad, recibió capacitación de ALAS a inicio del año para convertirse en multiplicadora juvenil e impartía charlas a un grupo de jóvenes (17 a 22 años de edad) de su comunidad. Estos jóvenes se reunían regularmente para platicar acerca de la autoestima, prevención de embarazos no deseados, opciones de planificación familiar y protección contra infecciones de transmisión sexual. Luego de la charla, al dirigirnos al carro para partir, Rebeca salió rápidamente de la reunión y me tocó el hombro y pidió hablar conmigo. Mientras un grupo de chiquillos escuchaba muy interesados, Rebeca me contó que sus padres y su hermana - presente en el grupo - no la apoyaban, pero ella deseaba continuar estudiando. Quiere estudiar enfermería, pero no tiene medios para hacerlo además de no contar con el apoyo de su familia. Delante de todas las personas, ella insistió, preguntando si había alguna forma en la que ella pudiera hacer realidad su sueño. Requiere valor hacer algo semejante y ALAS, junto con Vivamos Mejor, hará todo lo posible para asegurarnos de que esta jovencita con grandes esperanzas vea su deseo hacerse realidad.

Nuestro proyecto aún tiene muchos desafíos delante en esta región. Algunos líderes no se sienten totalmente cómodos con la planificación familiar, pero nos han dado su apoyo precavidamente. La falta de transporte ha sido un verdadero desafío y nuestro personal debe estar muy bien coordinado y debe planificar las actividades muy cuidadosamente para poder trabajar. A pesar de que los integrantes de la comunidad tienen el deseo de utilizar la planificación familiar, el acceso a los servicios sigue siendo un desafío. La distancia que divide estas comunidades de las clínicas que brindan los servicios, incluso las que ALAS subsidia, es enorme y los métodos temporales, aunque el Ministerio de Salud ha prometido darlos, con frecuencia son insuficientes. ALAS y la organización afín en este proyecto, Vivamos Mejor, continúan buscando soluciones innovadoras a estos problemas. Mi experiencia durante este viaje me muestra que bien vale la pena.”

-Meira Neggaz, Directora Ejecutiva

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