ALAS, catedrático de la Universidad de Maine publica reporte acerca de las prácticas de planificación familiar en Comalapa

Comalapa - Septiembre de 2008

ALAS ha estado trabajando con Brad Dearden, catedrático asociado de Geografía de la Universidad de Maine desde inicios de 2007 para diseñar y poner en práctica un estudio de actitudes y prácticas relacionadas con la planificación familiar en Comalapa, Chimaltenango. Comalapa es representativa de las comunidades con las que ALAS trabaja: es una pequeña área urbana con una población de unos 35,000 habitantes (aldeas vecinas, inclusive), 93% de la población es del grupo étnico maya kaqchikel y la mayoría de las familias tienen bajos ingresos.

El estudio fue diseñado para evaluar los patrones de fertilidad en Comalapa y para poder comprender a cabalidad el conocimiento, actitudes y prácticas relativas a los métodos de planificación familiar. A mediados de 2007 se integró un grupo de investigadores, que incluía a Dearden, a cuatro entrevistadores locales y a dos estudiantes de la Universidad de Maine, para llevar a cabo la investigación. El equipo entrevistó a 410 hombres y mujeres en edad reproductiva (15-49) en Comalapa según un muestreo aleatorio de hogares en el área objetivo. A los participantes se les preguntó la edad, ocupación, trasfondo étnico, religión, nivel de escolaridad, historia sexual, conocimiento de métodos de planificación familiar, actitudes hacia la planificación familiar y uso de métodos de planificación familiar.

El reporte, mismo que fue publicado el mes pasado, aporta sólida evidencia de la necesidad de contar con mejor educación acerca de la planificación familiar y la salud reproductiva, así como un mejor acceso a servicios de calidad en la planificación familiar. Los siguientes resultados son particularmente interesantes:

  • El promedio de mujeres que respondió ya había estado embarazada al menos 4 veces;
  • 93% de las mujeres que reportaron haber tenido una experiencia sexual habían estado embarazadas al menos una vez;
  • Casi dos tercios de las mujeres habían estado embarazadas a los 21 años;
  • La edad en el primer embarazo estaba fuertemente correlacionada con el nivel educativo: mujeres analfabetas reportaron haber quedado embarazadas por primera vez cuatro años antes que las mujeres que habían cursado la educación secundaria;
  • 42% de las mujeres entre las edades de 45 y 49 reportaron haber tenido siete embarazos o más;
  • Las mujeres católicas reportaron 34% más embarazos en promedio que las evangélicas.

La concientización de los métodos de control de la natalidad era sorprendentemente baja entre quienes respondieron la encuesta: 41% no tenía conocimiento de ningún método del control de la natalidad. De nuevo, este resultado estaba fuertemente relacionado a los niveles de escolaridad, siendo los hombres y mujeres más alfabetizados quienes reportaban una mayor conciencia de los métodos. El uso del control de la natalidad también era bajo. Cincuenta y cinco por ciento de encuestados nunca habían utilizado el control de la natalidad y sólo 35% reportó estar utilizando uno en la actualidad, aunque 80% reportó que no tenían planeado embarazos en los próximos 12 meses. Las razones más comunes dadas para no utilizar métodos de control de la natalidad eran la religión y temores acerca de los impactos negativos en el cuerpo. Estos resultados enfatizan la importancia de incrementar el diálogo con los grupos religiosos sobre el tema de la planificación familiar y la facilitación de información correcta tanto a hombres como mujeres con temas como la seguridad y los potenciales efectos secundarios de los métodos anticonceptivos para disipar los muy difundidos mitos sobre los resultados negativos en la salud.

El estudio de Comalapa señala algunos desafíos continuos para el trabajo de ALAS. Casi 70% de las personas entrevistadas dijeron que no tenían planeado utilizar un método de planificación familiar en el futuro o que no sabían si utilizarían un método. Sin embargo, el potencial de impacto con mayor educación acerca de la planificación familiar y un más amplio acceso a los servicios quedó claro con el hecho de que 80% de las personas reportaron que era una buena práctica de la salud postergar los primeros embarazos, espaciarlos y limitar la cantidad de embarazos. El encuestado promedio reportó que él o ella idealmente quisieran tener entre dos y cuatro hijos.

Hay un largo camino por recorrer antes de que la planificación familiar sea plenamente aceptada en la sociedad guatemalteca y antes de que los hombres y mujeres sean capaces de controlar eficazmente sus vidas reproductivas acorde a sus deseos individuales. La falta de educación, la religión, el machismo y los conceptos erróneos sobre la seguridad de los métodos del control a la natalidad representan desafíos considerables. Los programas de ALAS continuarán tratando estos temas a fin de poner las opciones de salud reproductiva en manos de todos los guatemaltecos, sin importar la edad, nivel de ingresos, trasfondo étnico o ubicación geográfica.

Para leer más información acerca del estudio de Comalapa, descargue el reporte completo y el apéndice.

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