Historias de Éxito de Jóvenes

María Elisa se graduó como multiplicadora juvenil de ALAS Jóvenes en abril de 2009. Ella tiene 18 años y vive en una comunidad principalmente indígena en Chimaltenango, Guatemala. Ella decidió unirse al programa ALAS Jóvenes porque notó que muchas jovencitas de su comunidad quedaban embarazadas a los 13 o 14 años de edad y quiso compartir información de salud reproductiva con sus pares para que aprendieran a protegerse de los embarazos no planeados y de infecciones de transmisión sexual. En la actualidad, Maria Elisa estudia procesos agrícolas en un instituto técnico local. Como parte de este programa, colabora como pasante en una organización comunitaria que capacita a artesanos. Ella trabaja con muchas otras jóvenes en esta organización y ha decidido llevar a cabo una presentación con la información que ha aprendido en ALAS Jóvenes para informarles cómo pueden tener relaciones saludables. Menos de tres semanas después de haber completado su capacitación de ALAS Jóvenes, Maria Elisa impartió su primera charla educativa formal, algo que sus colegas apreciaron mucho. Tiene gran ilusión de poder dar muchas charlas más en el futuro.

Ana Lucía, 18,  está en el último año de la secundaria y fue criada por su abuela paterna luego de que sus padres se separaran. Ella y sus hermanas después volvieron a vivir con su madre y padrastro en la ciudad de Guatemala. Ana Lucía pronto descubrió que su padrastro abusaba sexualmente de sus hermanas. Trató de abusar de ella también, pero ella le dijo a su mamá lo que había sucedido. Su madre, sin embargo, no le creyó y sus hermanas y ella fueron forzadas a volver a vivir con la abuela. Ana Lucía siempre se ha sentido rechazada y avergonzada porque imagina que todos saben cuál es la situación en su familia. Convertirse en multiplicadora juvenil de ALAS Jóvenes ha sido un cambio positivo en su vida. “El grupo es lo mejor que me ha ocurrido; ellos no me critican, no se burlan de mí, me aceptan como soy.” Ahora ella se siente segura, confiada y con suficiente conocimiento como para hablar con otros jóvenes acerca de la salud sexual y reproductiva. Aconseja a sus amigos a practicar sexo seguro y les entrega preservativos. Ella también habla con otros jóvenes acerca de cómo protegerse a sí mismos del abuso sexual. Ana Lucía sabe de primera mano cómo se siente ser abusada y que alguien viole la confianza y por ello, no desea que otros jóvenes sufran lo que ella sufrió.

La señorita Cumez es estudiante y trabajadora medio tiempo y cuando comenzó a estudiar en la universidad escuchó de las presentaciones de educación sexual que ALAS impartía. Ella sabía que una de sus compañeros de clase trabajaba en ALAS y estaba interesada en hacerle unas preguntas. La señorita Cumez estaba preocupada porque cuando ella recientemente había tenido relaciones sexuales con su novio, el preservativo se zafó. Temía que quedaría embarazada o que contraería una infección y quería saber porqué se había zafado el preservativo y cómo impedir que eso sucediera en el futuro. Luego de su conversación con el representante de ALAS, la señorita Cumez decidió que sería más cuidadosa cuando tuviera relaciones sexuales. Ella se siente más confiada ahora que entiende cómo usar un preservativo correctamente. Ahora ella aboga por ALAS y le ha dicho a los administradores de la secundaria donde trabaja que deberían pedir a ALAS que llegue y de una charla para los estudiantes.


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